KAIA nació de una idea muy personal: crear en Jacó una estancia boutique con intención, en la que yo misma quisiera hospedarme.
Quería crear un refugio donde los huéspedes pudieran disfrutar la esencia tropical de la zona sin renunciar al confort, al diseño ni a esos detalles cuidados que hacen que un espacio se sienta especial, acogedor y cercano.
Después de más de 20 años en el mundo corporativo de la comunicación, decidí tomar un nuevo rumbo y llevar mi experiencia a un proyecto más personal. Durante años trabajé en la creación de marcas, conceptos y experiencias, siempre con una sensibilidad especial por la estética y la emoción: cómo se ve una idea, cómo se siente y cómo conecta con las personas.
KAIA es esa misma visión aplicada a la hospitalidad.
No quería crear únicamente un lugar bonito para dormir. Quería diseñar una experiencia transformadora: un espacio donde las personas pudieran bajar el ritmo, descansar, reconectar consigo mismas y vivir una estancia más significativa.
Elegí Jacó por su cercanía a San José, su energía relajada y su ubicación privilegiada, rodeada de naturaleza y cerca de otras playas y destinos hermosos del Pacífico Central de Costa Rica. Es una base ideal para disfrutar del océano, explorar la zona o simplemente hacer una pausa en la rutina.
Cada detalle de KAIA fue elegido para transmitir calma, armonía y bienestar. Los colores, la iluminación, la distribución, las texturas y las amenidades forman parte de una experiencia creada con cuidado, pensada para que cada huésped se sienta cómodo, bienvenido y conectado con el entorno.
KAIA es más que un lugar donde quedarse. Representa un nuevo capítulo en mi vida y una forma distinta de crear experiencias: a través de un espacio con identidad, propósito y alma.